Xcalak, puerta del sargazo al Caribe

Xcalak, puerta del sargazo al Caribe

La comunidad de Xcalak, en el sur del estado, se ha convertido en la entrada del sargazo a las costas de Quintana Roo y en un ejemplo del desastre turístico que puede generar la contingencia ambiental provocada por el arribo masivo de estas algas marinas.

El pequeño poblado de Xcalak sirve de acceso también a otro eslabón del magnífico Sistema Arrecifal Mesoamericano. Se ubica a 60 kilómetros de Majahual, en la costa maya del sur del estado.

Su nombre en maya significa “gemelos” o “dos entradas”, debido a las corrientes que fluyen en ese tramo de costa que hace frontera en el Caribe con la zona costera de Belice.

Y es precisamente ahí donde la Red de Monitoreo del Sargazo ha establecido que entran las cantidades masivas de sargazo que se propagan por todo el litoral quintanarroense, precisamente por una de las dos corrientes de “entrada” de Xcalak.

Esta entrada es muy palpable. Los diarios POR ESTO! llegaron al poblado que se encuentra devastado -turística y ambientalmente- por la presencia del sargazo desde hace más de un mes.

Las imágenes son elocuentes y demuestran con claridad y exactitud el problema que sobrepasa el calificativo de grave. De la playa hacia el mar hay más de 50 metros invadidos por las algas.

Además, se confirma como el sargazo entra en líneas y se mueve por toda la costa del estado. En algunos momentos, el arribo masivo inicia desde Xcalak y llega hasta Cancún, luego de afectar Majahual, Tulum y la Riviera Maya.

Por eso se ha hecho preponderante y urgente establecer una contención del arribo del sargazo en el mar en este punto del Caribe mexicano, que se caracteriza por su enorme biodiversidad, incluso a bajas profundidades, y que ha sido poco explorada.

Las dos entradas, el inicio de la pesadilla

A 375 kilómetros de Cancún se encuentra Xcalak, en la punta más extrema de la Península de Yucatán y en el inicio de las costas del Caribe en México. Se trata de una región costera repleta de palmeras bajo cuyas aguas se esconde la segunda barrera de corales más grande del mundo -la primera es la de Australia-, así que se trata de uno de los rincones vírgenes del Caribe mexicano.

Desde hace un mes, en este poblado, la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente del gobierno estatal, SEMA, dispuso un operativo con los habitantes de la comunidad para evitar la acumulación extrema del sargazo.

Lo anterior se debe a que desde hace un mes Xcalak se ha convertido en la puerta de entrada de las algas por varios lapsos en esta temporada. La corriente que llega desde Sudamérica arrastra al sargazo hasta este punto de Quintana Roo y México.

Se trata de la misma corriente que trae a Xcalak desechos de varias partes del mundo, desde Honduras y Brasil, e incluso basura que llega por mar desde Asia y hace un recorrido de millas para anclarse en la costa quintanarroense.

Una de las dos entradas del arrefice -las cuales dan pie al nombre en maya-, permiten que fluya de manera directa todo lo que llega de las costas sudamericanas, desde Brasil hacia el Caribe.

Es por esto que la afectación es considerable. Desde hace un mes la fauna marina muere atrapada dentro de las isletas de sargazo, por lo cual la actividad pesquera de Xcalak se ha desplomado.

Más aún, el turismo ha dejado de llegar. Por lo general este lugar atraía el ecoturismo y la pesca de altura. Al sol de hoy, nada de eso se da producto de una invasión masiva de sargazo.

Los pequeños centros de hospedaje tienen ocupación cero, lo cual significa que desde hace un mes no llega nadie a Xcalak y por eso la economía local se ha caído de manera drástica, a tal punto que los habitantes se han visto en la necesidad de emplearse como limpiadores de sargazo por 250 pesos diarios.

Xcalak, paraíso perdido de la Costa Maya

En México y en el Caribe existen pocos lugares como Xcalak, una zona semivirgen, silenciosa y salvaje. Un auténtico paraíso perdido al extremo sur de la Costa Maya de Quintana Roo.

Esta región del estado, de manera particular, está destinada al ecoturismo, debido a que abarca la línea costera desde Pulticub, al sur de Sian Ka’an, hasta Xcalak, justo en la frontera con el Cayo Ambergris, en Belice.

Ahí, en el extremo sureste de la península, este poblado de unos 300 habitantes es el destino ideal para una escapada aventurera o un retiro en la naturaleza. En todo caso, es uno de los pocos lugares desde los cuales aún se puede experimentar el Caribe mexicano en su estado puro.

La historia del desarrollo de Xcalak es breve. Algunos de sus habitantes están ahí por continuar la tradición, pues sus familiares arribaron tras la instalación de un puesto fronterizo de la Armada mexicana en 1900.

En primera instancia, antes de migrar a la actividad turística, Xcalak era un pueblo pesquero y los pescadores navegaban hasta Banco Chinchorro, un atolón de coral situado frente a la costa, para capturar caracoles rosas, grandes caracolas marinas valiosas por su carne y su concha.

En aquellos años las cooperativas de pesca locales eran las que movían la economía y también se beneficiaban de cuotas federales exclusivas para ciertas especies valiosas. Pero en las décadas de 1960 y 1970 aumentó la demanda extranjera y turística de pescado, de caracoles rosas y en especial de la langosta espinosa del Caribe.

A lo largo de toda la costa, pescadores asociados y no asociados a cooperativas trataron de pescar todo lo que podían. Cuando la población de caracoles cayó, se centraron en la langosta. Las capturas de langosta de Quintana Roo aumentaron en la década de 1980 y después se desplomaron considerablemente.

En la década de 1990, un grupo de pobladores formaron la comisión comunitaria inicial que convirtió la costa y los arrecifes de Xcalak en parque nacional.

En aquel momento, el Gobierno del estado de Quintana Roo planeaba un desarrollo urbanístico en el sureste similar al de Cancún, sin embargo, debido a lo vulnerable de la zona costera, el proyecto quedó en el olvido y con ello el poblado quedo falto de desarrollo e infraestructura.

Hoy en día, el pueblo de Xcalak es uno de los puntos remotos de México donde no existe el mundo moderno. Donde no hay buena señal de teléfono o internet. Un lugar que sufre los embates de la naturaleza con el sargazo, en medio de la Costa Maya de Quintana Roo.

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