El conocimiento ancestral, una guía para sobrevivir en la tierra.

El conocimiento ancestral, una guía para sobrevivir en la tierra.

La relación entre hombre y naturaleza es un tema ancestral que hoy causa polémica debido al manejo descuidado que hemos tenido con los recursos naturales y la explotación desmedida que sobre nuestro entorno. El desarrollo tecnológico si bien ha sido un gran paso para la evolución de la civilización humana, también nos ha distanciado de ella olvidando que sin recursos naturales, la vida en el planeta es insostenible.

Este hecho lo tenían muy claro las diferentes Tribus Originarias de América, desde el norte de Alaska, hasta la Patagonia, todas las culturas ancestrales hablan del vínculo profundo que existe entre el hombre y su entorno, al punto que libros sagrados como el Popol Vuh explican a través de metáforas y mitos, cuál era la esencia de ésta relación.

“…Y de esta manera se llenaron de alegría, porque habían descubierto una hermosa tierra, llena de deleites, abundante en mazorcas amarillas y mazorcas blancas y abundante también en pataxte y cacao y en innumerables zapotes, anonas, jocotes, nances, matasanos y miel. Abundancia de sabrosos alimentos había en aquel pueblo llamado de Paxil y Cayalá. Había alimentos de todas clases, alimentos pequeños y grandes, plantas pequeñas y plantas grandes. Los animales enseñaron el camino. Y moliendo entonces las mazorcas amarillas y las mazorcas a blancas, hizo Ixmucané nueve bebidas y de este alimento provinieron la fuerza y la gordura y con él crearon los músculos y el vigor del hombre. Esto hicieron los progenitores, Tepeu y Gucumatz, así llamados…” Popol Vuh.

Otro ejemplo, lo encontramos en los Lakotas,  a través de la figura del legendario Toro Sentando (Tatanka Iyotanka), quien ante la ocupación de las tierras indias por los “Blancos” mostró el sentir de su pueblo ante la devastación y explotación de sus recursos con frases como “¿Cómo puedes comprar o vender el cielo, el calor de la tierra? Ésta idea nos parece extraña. No somos dueños de la frescura del aire, del centelleo del agua.

 

En estos tiempos dónde todo es tan rápido y la voracidad de la tecnología nos convierte en  autómatas funcionales, queda poco tiempo para reflexionar cosas tan simples como ¿porque los niños de hoy, creen que la leche viene de los estantes del supermercado?

 

Nos hemos acostumbrado a vivir en un mundo funcional, práctico y rápido y esa velocidad nos ha llevado a tener islas de plástico en los océanos, terminar con los arrecifes o ecosistemas vulnerables como los bosques de niebla, acabar con especies animales y sobre todo olvidar que en este planeta todo está conectado. Eso, es lo que las antiguas razas observaron y hoy deberíamos recordar.

El conocimiento contenido en la sabiduría ancestral, que aún vive en las tribus originarias como es el Pueblo Maya, nos ayuda a comprender que más allá de contemplar la cosmovisión de éstos como un simple hecho histórico, o un detalle folklórico para sumar al turismo, es necesario comprender que detrás de la profundidad de esa cosmovisión, hay aprendizajes que hoy día serían de gran utilidad para recordar que tan solo somos una especie más que habita este planeta y debemos aprender a cohabitarlo con otras especies, aprovecharlo más que explotarlo, y que preservar la biodiversidad, es asegurar el futuro de nuestra misma especie.

 

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